jueves, 19 de septiembre de 2013

Baklava y VII Convención de la tapa

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Cuando estaba en el Instituto tuve una profesora de historia que sabía mucho, que disfrutaba enseñando pero que nos traía a todos de cabeza. Cuando llegaban los exámenes nos ponía un título como pregunta de examen y a partir de ahí tenías que rebuscar en tu sesera e intentar relacionar todos tus conocimientos (los que vinieran al caso, claro) con lo que te preguntaba. Por ejemplo, en una una ocasión la pregunta de examen era: "Roseta". Pues nada que si la piedra Rosetta, que si el maiz en los cultivos de las distintas civilizaciones (en Jaén una roseta es un palomita de maiz), que si el rosetón del gótico... Escribíamos como locos y le temíamos más que a una vara verde porque era todo creatividad en los exámenes.

Bueno pues en algo así se están convirtiendo nuestros encuentros taperos. Ya hemos celebrado el séptimo y seguimos con la reciente costumbre de poner temática a las tapas. Creo que cada vez se nos va más la cabeza, ¿o son ideas mías? A ver qué opináis, la  temática de esta ocasión fue "Los viajes de Marco Polo".


La comida en esta ocasión se convirtió en un desfile de platos de la gastronomía oriental, que por supuesto estaban buenísimos todos. Os cuento:

- Para empezar tomamos un rico humus que nos preparó R. y que acompañamos no con pan de pita, sino con un delicioso pan  casero de masa madre que hizo él. Qué punto que ha conseguido darle R.  a sus panes.

- A continuación C. nos deleitó con unos rollitos primavera acompañados de salsa agridulce casera. Hacíamos palmas con las orejas.

- Siguió ofreciéndonos sus manjares como buen anfitrión F., que nos preparó unas ricas berenjenas del imán.

- El anfitrión dio paso a su tocayo, quien nos traía de la misma India un plato de pollo tikka masala acompañado de una minimontañita de arroz. Muy cuco, y muy bueno.

- Para profundizar aún más en la cocina india, A. nos trajo el plato que compite con el tikka masala como representante de la cocina india: pollo tandoori. Realmente distinto al otro, picantito, pero los dos muy ricos.

- Y cuenta la leyenda (por lo menos la que cuenta mi marido) que Marco Polo realmente no estuvo por oriente sino un poco más hacia occidente, vamos, en el mismo Córdoba, y probó sus flamenquines y los preparó a su estilo: estos eran unos miniflamenquines de jamón york y queso azul (el queso lo traería de Francia, digo yo) muy ricos. (Próximamente tendréis esta receta).

- Pues después de tanto saladito pasamos a los postres, que en esta ocasión preparamos mi hermana y yo. Decidimos coordinarnos un poco y preparar algo que pudiéramos servir juntas. Ella optó por un helado llamado kulfi de mango (podéis verlo y enteraros de cómo se hace en su blog), que acompañamos con un baklava.

El baklava es un postre típico de la zona de Turquía, Grecia, Jordania... cuya composición principal es masa filo, frutos secos (nueces, pistachos y/o almendras) y miel. Como veréis es bajo en calorías (jeje), pero en su defensa diré que como se toma en pequeñas proporciones seguro que no engorda tanto. Os cuento cómo se hace.


Ingredientes:
Para el pastel:
- 1 paquete de pasta filo (¿o alguien se anima a prepararla?)
- 250 gr. de frutos secos (en mi caso utilicé pistachos y nueces sin tostar)
- 100 gr. de azúcar
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- mantequilla para engrasar la pasta filo

Para el almíbar:
- 250 ml. miel
- 250 gr. de agua (ésta no engorda)
- 200 gr. de azúcar
- 1 rama de canela
- piel de medio limón


Preparación:
1. Pelar los pistachos y nueces y con ayuda de una picadora triturarlos. No debe quedar muy fino para que podamos morder pequeños trocitos de frutos secos. Añadir el azúcar y la canela y mezclar bien. Reservar.

2. Untar con mantequilla una fuente de aproximadamente 20 x 20 cm. Sobre ésta iremos alternando una sucesión de capas de pasta filo untadas con mantequilla y mezcla de frutos secos. Cortaremos cuadrados de pasta filo del tamaño de nuestro molde. Con los trozos sobrantes haremos "patchwork" completando capas de pasta filo. Para montar el pastel procederemos de la siguientes manera:
- untar un trozo de pasta filo con mantequilla y colocarlo sobre la fuente (repetir 5 veces).
- repartir 1/3 de la mezcla de frutos secos sobre la pasta
- colocar 4 capas de pasta filo engrasadas
- repartir 1/3 de la mezcla de frutos secos sobre la pasta
- colocar 4 capas de pasta filo engrasadas
- repartir el último tercio de mezcla de frutos secos
- colocar 5 capas de pasta filo engrasadas.

3. Una vez montado el pastel debemos cortar los trozos que asomen por el molde de manera que mirando el pastel por los laterales (si es de vidrio o pyrex , claro) veamos perfectamente la sucesión de capas. Con ayuda de un cuchillo bien afilado cortamos el pastel (esto nos ayudará para cuando tengamos que repartirlo) en porciones triangulares pequeñas.

4. Hornear a 180 º C durante unos 30 minutos. Mientras horneamos el pastel se prepara el almíbar. Para ello ponemos en una cacerola al fuego todos los ingredientes y los dejamos hervir durante 10 minutos. Dejar que se entibie.

5. Sacar el pastel del horno, volver a marcar los cortes que hicimos anteriormente y meter de nuevo en el horno durante 20-30 minutos más hasta que quede dorado.

6. Regar el baklava caliente con el almíbar templado, repartiéndolo bien. Debe quedar casi cubierto. Dejamos enfriar a temperatura ambiente hasta el día siguiente.


Consejos:
- Este pastel no necesita ser conservado en el frigorífico y aguanta hasta dos semanas. Conforme van pasando los días va quedando más humedecido.

- Al ser bastante dulce conviene servirlo en pequeñas porciones.

- La típica manera de cortar el baklava es haciendo rombos, pero resulta más cómodo y sencillo cortarlo en  triángulos, ya que se adaptan mejor a la forma de nuestros moldes.

1 comentario:

  1. Ummmmmmmmmmmmmmm me muero por probarlo......se ve delicioso.
    Besos.

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